De subida en ascenso CAS
Friday, June 9, 2006, 10:02 PM
Ya entiendo porque estoy escribiendo: es por mi mente. Quien me conoce lo sabe. Tengo una mente perfecta para olvidar. Así que escribir me ayuda a recordar...



De hecho tengo una mente fotográfica. Y escribo más o menos. Por eso es que utilizo mas fotografías que palabras.
Con este método superficial y sin embargo eficaz, recuerdo lo vivido, o por lo meno lo que he fotografiado.



La Patagonia, el Sur del Planeta, la estepa desértica y ventosa. Como región física se mide de Chile hacia las provincias Argentinas: Tierra el Fuego, Santa Cruz, Chubut y Rio Negro. Pero arriba del 42º paralelo, cerca de la Cordillera, en el valle de Epuyén, de repente el paisaje se transforma en un verdadero paisaje Alpino (Andino), con los pinos que cubren los valles y los cerros. Para mí, Patagonia (y mi Ruta 40) terminan aquí. Basta por siempre de ripio, tierra árida, los arbustos espinosos, y el viento gélido e incesante. Basta con este mundo intraducible, abitado por gente fuerte y tenaz.
Sana el fisico y la cabeza.



Claro, si otro tsunami declina unos 18º-20º el eje de rotación terrestre, capaz que un día la Patagonia se transforma en un paraíso tropical. Hoy no…
Hoy después de 5000 kilómetros de desierto ventoso, he vivido una sensación muy fuerte al ver el primer pasto: verde, graso, vital, fresco césped.
Volví a la vida, a los árboles, al agua. A las carreteras asfaltadas y al tráfico de la ciudad.



Entiendo mas el Castellano, pero aun, algunos hechos no se explican.
Algunos inspirados políticos en Italia piensan que la Padania (la region del río Po) termina en San Benedetto del Tronto (600 kilómetros lejos). Acá se dice que San Carlos de Bariloche, la perla de los Andes rodeada por lagos, ríos, bosques y céspedes, pertenece a la Patagonia.
¡Como no! Creo que en las provincias patagonicas de Chubut, Santa Cruz, Río Negro y Tierra del Fuego, los niños que conocen un pasto se pueden contar con una mano.
Y parece que Argentina del Sur es mas conocida por los Europeos que por los mismos Argentinos



192 es un chico que encontré en Los Antiguos (un tranquilo pueblito en la frontera con chile). Nombre en código: Gastón. Un muchacho amable. Con una novia, Paola, todavía mas amable. Desde que compró una antena satelital por Internet (12.000 pesos, mas o menos) maneja una red inalámbrica que alcanza a todo el pueblo. Me pide ayuda para configurar el router. ¡¡¡ te imaginas, a mi!!! Pero bueno… sin embargo, lo ayudo.



Y vuelo en parapente en Los Antiguos, donde 192, con la excusa de ayudarlo, me hace trabajar. Me paro por una semana. No digo el porqué. Quedará el misterio para los demás. No lo diré por el simple hecho de que me encantaría que se borre de mi memoria lisiada, aunque algunos eventos no se pueden olvidar con la sola fuerza de voluntad.



De Los Antiguos 192 me acompaña hasta Perito Moreno, en donde sigo hacia Río Mayo, en el ripio de la Ruta 40. Recuerdo que el gas se acabó así que la Bambi no tiene calefacción, y habría querido cruzar a Chile, por un surtidor GLP. Pero todo el mundo me asegura que en Coihiaque no hay.
Así decido ir a Río Mayo donde me paro en un Hospedaje, el pésimo Ata Aka. Hasta hoy la peor cama. Con una esponsorizada calefacción central que hace el mismo romántico sonido de un aéreo a reacción. No duermo.En la mañana, con la Bambi revestida de hielo, reanudo hacia el Norte (norte, norte, muy norte).
Sin embargo anda todo regio. Estoy recorriendo (mi) Ruta 40 y (mi) Bambi es una mina con el mambo de la primera noche sin padres.



El paisaje no es la locura de Bajo Caracoles, pero durante el camino crece la conciencia de ir completando una empresa reservada solo para pocos. Opto por el ripio de la 40, mientras a los 50 kilómetros hacia este, hay un cómodo camino de asfalto.
No existe satisfacción mas grande que terminar una obra.



Esquel, poco antes de dejar la provincia del Chubut, trata de ser llamativa con el plantío de árboles y algunos funiculares para esquiar, incluso una apreciable hospedería. El Hotel Angelina es una verdadera sorpresa de decoro y civilización, después el desierto de Los Antiguos y Río Mayo. No busco el lujo. Me contentaría con un poco de calor.



Al final, en Bariloche, elijo un Cabernet Sauvignon 2003 como decoración para un cordero asado, y así brindar el fin de (mi) Ruta 40.



Lo bonito siguen siendo las personas.
La gama anda desde la amable simpatía, incluso en algunos casos, la belleza, hasta la cara de pelotudo.
En la Patagonia me cobraron por el mismo trabajo, 50, 150 y 250 pesos.
Un mecánico me cobró 80 pesos por una soldadura y me recuerda que la pequeña estafa, aquí como en Napoli, siempre esta mas despierta de yo.
Lo bueno es que estoy aprendiendo a reconocer a las personas y es siempre más jodido cagarme.



Antes, ya comenté que Argentina se parece a una enorme Napoli. De un lado la falsificación, de otro lado la destreza técnica, manual y creativa.
En la Patagonia todos – lamentablemente – hablan feo de todos. No por desconfianza, sino por costumbre.
Italia, que a menudo da le ejemplo, es reconocida como el país de la “sòla”.
Aquí la llaman trucho. Pero el concepto es lo mismo.



Alessandra Rampolla (no se parece un apellido tano?) es una muchacha simpática. En un programa televisivo regala explícitos consejos sexuales atendiendo a las personas que se comunican con ella. Sonríe como tendría que hacer cualquier ser humano obsequiado de cerebro: siempre.
Trasmite alegría y una inocente capacidad de gozar de la libertad.
Sentirse feliz de vivir es un deber.



En el sur escuché discursos que hablaban de advenimientos directamente conocidos, en los cuales Kirchner, el presidente Argentino, es reconocido como un brillante y temible mafioso. Mucho más que el pobre Berlusca, cargado por sus salidas boludas.
Aquí el presidente es respetado y temido. Respetado y temido. No se si me explico.



Pues, para cortarla, estoy en la mítica Bariloche. L’Argentina germánica, segunda patria de Suizos y Alemanes rubios y con ojos azules.



Hermosa por el lago, y bien organizada turisticamente. Los hoteles no son mas que las casas, pero se parece. Y la oferta anda desde los 25 pesos, hasta los 1500 USD del Llao Llao que hospedó Clinton Presidente y su delegación. No se si me explico.



Con Ernesto y Lamia volamos en el Anfiteatro, antes y en el Cerro Otto, después. El clima está precioso por la estación. El año pasado, los primeros días de Mayo, lluvia incesantemente. Suerte que yo vine aquí.



Lamia es una periodista televisiva, productora de TF1 en Londres. Con ella vivo una amistad complice y divertida. Juntos, hemos creado muchos hermosos recuerdos. Volar en parapente, desayunar con café italiano, cenar al Tarquino, el mas bonito restaurante de Bariloche, incluso una tarde en bicicleta a lo largo del Circuito Chico y la Colonia Suiza.



Allí encontramos Eduardo y Celia, una pareja arriba de los 70, 50 años de casados y aislados del mundo desde siempre. El toca la harmónica y ella nos ofrece la comida y un fondo de Trapiche Malbec que hace fiesta. Para ellos nosotros somos la pareja en luna de miel que nos acogen y nos cuidan como hicieron por el viejo Bill y su staff en el ’97…. Estaba lleno de helicópteros, aquí…..y comieron cordero asado, afuera, cerca de las vacas y los cerdos.



En agradecimiento, el yankee le regaló una traba corbata con el mítico sello de la Casa Blanca. Pero este es el tipo de hecho que impresiona más a quien se entera que a quien lo recibe. El viejo Eduardo es una roca. No parece tener 74 ni 60. Un hombre de fierro y un coraje de león, pues hace 2 años enfrentó a 3 criminales que lo ataron, le pegaron y quemaron su brazo con un planchador para robar el dinero escondido bajo el colchón.



Eduardo y Celia desde entonces, entraron y salieron de los hospitales para recuperarse. Hoy están aquí enfrente mío, como un icono de serenidad en esto pequeño planeta, riendo del pasado y gozando del presente. Un ejemplo instructivo.



Los Mapuche son el pueblo originario de esta región. Como los nativos norteamericanos, como los Kurdos caucásicos, como los Tibetanos en China, y como todas las etnias pacificas del mundo, los Mapuches aquí como en Chile antes fueron exterminados y luego discriminados socialmente.
Durante la semana en Bariloche una delegación de la comunidad Mapuche manifestó día y noche frente al consulado Chileno para que algunos presos políticos de Chile sean liberados



Las comunidades donde viven son respetadas como los esclavos desembarcados en Charleston en el siglo XIX , incluso ser vendidos de privado a privado. Aún el trato es Italiano: Luciano Benetton compró un pedazo de tierra, aquí abajo.



Supongo que le interesaban solo las ovejas. Pero el negocio incluía un pueblo: Mapuche, ¡exacto!
Agustina, amiga de Christine y Fréderic, la pareja francesa que conocí en Mar del Plata con Fanny y Marcelo, vino desde Buenos Aires para enseñar a los niños del pueblo, con el sueldo de Benetton. El mundo es pequeño, o solo es una impresión?



No se si se entendió. Lamia es una persona especial. Me recuerda a mi adorada amiga Valentina. Siempre vivaz, interesante, sencilla, sonriente. Encontrarla fue un lindo pasaje de este viaje. Le deseo toda la felicidad de este pequeño planeta.



Villa La Angostura es la ciudad de vacaciones de Argentina. Mas o menos como Misurina, o Selva di Val Gardena o que se yo?… todavía sufro de un molesto mal de espalda, que trato de curar con otro masaje. Guadalupe es una chica fascinante, no solo por el nombre, si no que me hace compañía visitando los preciosos lagos de la zona. Hoy es 12 mayo: su cumpleaños, pero me parece el mío. Y Alejandra me regala el Lago Espejo Chico.



Salgo a San Martín de los Andes para encontrar a Sebastián, el amigo de Gabriela la cordooobesa conocido en Buenos Aires. También Norma, su mamá está aquí, porque van a nacer dos mellizos y la tarea de abuela es un accesorio importante. Arriba de los cerros cae la primera nieve y la Bambi todavía no tiene gas para la calefacción.
En el Hotel Las Lengas, Lorena 1 y 2, y Marcela, me acogen y cuidan como nunca antes en este viaje. En San Martin de Los Andes, aunque sin Lamia, y con mucho frío, me encuentro bien.



Una comunidad Mapuche vive arriba los cerros al rededor de la ciudad. Normalmente te cobran para visitarla. Pero la bajísima temporada y las bajísimas temperaturas, me permiten verla sin pagar boleto, y sin encontrar una sola persona…



Estoy en una región volcánica donde el Lanín del lado Argentino y el Villarrica de lado Chileno, caracterizan el paisaje. Llego en Chile cruzando al frontera a Pucón, el frío me mata. Chile es semejante a Europa. Es pequeño, mas organizado, la gente es mas fría y los precios son el triple de Argentina. Desde algunos días una extraña sensación me invade, y en Santiago, donde encuentro de vuelta a Josefa, mi mochilera preferida del mundo, siento que está llegando el momento justo.



Este extraño presentimiento cabalga en mi cabeza mientras, dejando Chillan, recorro los 400 kilómetros hacia Santiago, que se parece a la autopista del Brennero, entre Verona y Trento.



Un paisaje familiar, rodeado de viñas, relativas rutas del vino, y viveros de árboles de frutos. Entre ellos, las manzanas. A la derecha la cordillera de los Ande y a la izquierda la de la Costa.
Santiago es de lo mas familiar. Edificios grises, avenidas transitadas, una contaminación que esconde el azul del cielo bajo una tapa de plomo.



Sin embargo es una grande Capital, la ultima por visitar del Sur de Sudamerica.
Mas allá del tráfico y de la contaminación, el clima es pesado…. las personas son distintas.



No sé que pasa….solo recuerdo que acá mismo, bajándose del avión ,de vuelta a su patria,luego de los problemitas judiciales en Londres, el viejo Pinochet (que solo afuera de Chile, los Chilenos llaman Pinocho) fue milagreado de sus parálisis.
Acá es todavía respetado como un senador vitalicio. En más muchos se quejan de la situación actual, que ya no es segura como entonces.



Aislados por un gobierno atípico, y por los carabineros que siguen tratando a la gente como en la época de la dictadura. Los Chilenos son respetuosos y distantes entre ellos. Así que parecen distantes del resto de la comunidad Sudamericana, es solo una consecuencia directa. Mas o meno como los Suizos, pero guardando mucho mas cadáveres en el estadio –perdón – en el armario



Con Josefa vamos a la Isla Negra, a lo largo del camino por Valparaíso, a visitar la casa de Pablo Neruda. Un collecionista de objetos. Mascarones, barcos en botella, instrumentos musicales, caracoles…etc.
A Josefa le comunico (mas de cien veces, parece) la sensación de que voy a enamorarme… mientras tanto en chile solo me enamoré del Código da Vinci. La vi dos veces en el cine, con enorme satisfacción.
Acepto gustoso que me rompan el culo con sus criticas por mi incompetencia cinematográfica (pero, por favor, con cariño!!!!)
Solo quiero declarar mi máximo respeto por la fantasía.



Diferentemente de los Mapuche, los Rapa Nui, habitantes de la Isla de Pascua son mas ricos que los Chilenos mismos, ya que una resolución de la ONU obligó a Chile a rembolsar la ex colonia.



Chile, para no perder el honor (y la soberanía de las islas) se mató pagando a los Pasqueños el desarrollo económico que le faltaba. Es así que hoy los Rapa Nui son ricos emprendedores dueños de hoteles y de su tierra con un Chile casi gratuito a disposición (dan teléfono y pasaje aéreo, ventajas económicas para la universidad y para realizar sus tramites, para un Pasqueño todo es menos caro que para un Chileno).
Al revés que un Chileno, aunque lo quiera, no puede invertir en la isla.



15 ascensores caracterizan la ciudad colorada de Valparaíso. Acá, el viejo Eiffel construyó el mercado central.



La verdadera sorpresa de Valparaíso es un barco comercial, anclada en el puerto que todos los primeros días del mes zarpa hacia la Isla de Pascua por 17 lucas al día (o sea 17.000 CHP, o sea 34 USD) por persona.



El monopolio de la compañía aérea Lan, no permite alcanzar la isla con un precio razonable así que me encuentro con un desvío. Duda existencial: ….¿sigo con mi camino hacia Buenos Aires o me embarco 6.000 kilómetros hacia lo polinesia….?



Saludo a Josefa con su cabeza revolucionada de vida. Le agradezco por su acogedora, cariñosa y preciosa compañía.