Penso positivo - CAS
Monday, February 20, 2006, 08:04 PM
Necesito un poco de vacaciones en la costa para descansar la mente. Deseo hacer frente al duro recorrido al Sur, lleno de esa energía que en Buenos Aires, Diego antes, y Carolina después, me han chupado hasta la medula. Al menos me quedan los huesos. Pero Penso positivo, el tema de Jovanotti que desde siempre es mi himno nacional, me acompaña y facilita mi tarea. Sin hablar de que acá, en la verde Bambi, me parece ser yo en persona, el ombligo del mundo.



Quizás me estoy volviendo un caso clínico para un eminente psiquiatra.
O quizás, como he confesado a Valentina antes de salir de Italia, estoy simplemente encontrando mi manera de ser olvidado.



Contrariamente, después de publicar el último cuento porteño, he recibido una serie de e-mail de personas desconocidas que ojala un día espero poder agradecer personalmente, que han encontrado en mis palabras una excusa para escribirme, y que, con sus palabras, me han conmovido.
Me parece mucho. Más: me parece vida.
Mi sensación es que este recorrido permite que hable directamente al corazón de la gente. Aunque a veces mi corazón, si no encuentra una térmica ascensional, entra en perdida.



Sabrina Ailen, 6 años y la sonrisa de dos grandes dientes rodeados de dientes de leche, me dio ganas de traducir al Castellano una historia que escribí hace tiempo. Lo he hecho. Y lo publiqué en mi Website con algunos otros y ahora deseo traducirlos a todos. ¿Qué significa? Significa que me estoy yendo para un maravilloso viaje en Patagonia que encuentro menos interesante que escribir y conocer a las personas.
A propósito: Ailén o Aileen, es un nombre Mapuche que significa la brasa: el carbón vivo y rojo que en la chimenea no desea extinguirse.



Sono un ragazzo fortunato: hablando de mar, los seres humanos al 99,9% eligen el balneario como se elige una discoteca: por cuanta o cual gente está. También la playa sirve para mostrarse: cubiertos de mallas elegidas con cura, mejor si firmadas. Se encuadran en playas enormes, invadidas de carpas, sombrillas y reposeras coloradas, que reconstruyen el orden de la ciudad y de la propiedad privada. Hay cada clase de actividad comercial y de tiendas. Hoy, en una playa puedes comprar un vestido de Armani o una lámpara china.
La ventaja es que así dejan vacío el mejor de la costa al restante 0,1%




Yo, gozando en este ínfimo 0,1, entiendo la playa no como una réplica de las restricciones de una ciudad, sino como un lugar de elección: libre, pasándola desnudo en contacto con la naturaleza.
Naturaleza que se expresa en todas sus formas. Algunos discuten que las tetas caídas sean feas a ver. Bueno, debo recordar lo que dijo Anaïs Nin: no vemos el mundo según es, sino según como somos.
Y quién encuentra el hombre desnudo más feo que el hombre en malla, está simplemente ciego.



Ni hablar. Soy un perfecto utopista en este discurso.
Pero toda la actividad que me gustaría observar en una playa, es el sol que juega entre las nubes, mientras que el mar, el viento y algunos pájaros tocan la música de fondo.
Y – porque no - un chiringuito que vende agua, licuados de banana o guarapo y sandwich con jamón y ensalada.



Entre Mar del Plata y Miramar, afortunadamente, esta playa existe. Se llama Playa Escondida parece estar al Caribe y es la única clothing opcional de toda la costa Argentina.



En el camino, tres muchachas sucias olorosas y llenas de bolsos, hacían dedo. Llevo a mis mochileras preferidas del mundo: Jasmine, Josefa y Mariana. En cuatro nos enamoramos del lugar y decidimos detenernos un poco, antes de reanudar el recorrido.
Las muchachas me llenan ese corazón que Carolina había saqueado, y con ellas pasamos días divertidos y cenas embutiéndonos de comida. Las dejo sin muchas ganas, seguir su camino con la mutua esperanza de encontrarnos otra vez, quien sabes donde.



Vuelvo en Mar del Plata para reencontrar a Carlos, que está trabajando para el gobierno de la provincia de Buenos Aires, y coordina un equipo de promotores en la campaña Prevención y Salud. La tarea es informar a la población sexualmente activa de los peligros del sexo sin cuidado, y distribuir 99 mil forros - que pero ellos llaman preservativos.



Carlos por la noche está muerto. Imagino que como coordinador, tenga también que demostrar como se utilizan. Así los jóvenes se llenan de dudas y no lo hacen más.
Guille, amigo de Carlos y Gabriela que reencuentro con gusto, me lleva a surfear.
Yo los llevo a volar en parapente por la noche, en la playa Varese. Feliz Cumple, Colo. El inicial temor se vuelve en el pedido de no bajar más… ¿quien sabe porqué?
Como placer de la vida, volar parece estar justo entre el sexo y la comida.



Volviendo desde Miramar, tres muchachas más, me hacen dedo: Adriana es la madre y Brenda Coral y Sabrina Ailen son las dos nenas. Adriana es una persona fuerte y bella, equipada de espontaneidad y simpatía innata. Brenda es una Lolita perfecta y no dejo escapar la ocasión de ser un perfecto Humbert Humbert.
Sabrina sabe solo sonreír y divertirse: un amor de nena.



Adriana se separó hace poco, y orgullosamente y con empeño lucha por su hermosa familia. Es masajista en el balneario 17 de Punta Mogotes. Cuando te vas, decile que Paolo la quiere mucho, todavía.
Marcela es la hermosa y re amable amiga de Adriana. Marcela cuida niños en un jardín infantil, y al conocerlo, se volvió en madre del corazón de Gaston, un niño que regala abrazos y sonrisas. Gratuitos. Necesito mimos y cariños por lo menos como Él.
Así, desde el abismo de mi soledad, termino en pocos días con una familia redonda.



Mar del Plata es una gran ciudad. 700 mil habitantes todo el año y hasta 2 millones y medio durante el verano. Prácticamente una pequeña Buenos Aires, rodeada de playas. Hay pocas redes inalámbricas y cada mañana me voy al Café Curzio, al final de la Avenida Colon, desde donde, mirando al mar puedo conectarme a Internet.



Tio Curzio es un complejo espléndido que abarca también un restaurante clásico, un restaurante con show y baile, un salón para fiestas y un teatro. Todo, estuvo pensado con gusto italiano de primera. Es la cumbre de la burguesía Argentina, y me parece – yo ex poeta aventurero - estar en familia. Y Curzio es un anfitrión excelente.
Aquí conozco a Harald, un alemán con una idea brillante en la cabeza. Tan brillante que no puedo divulgarlo. Top Secret.



A Tio Curzio invito a cenar a mis amigas y a sus hijos. Encuentro la situación muy atractiva. Paso casi todas las tardes con esta familia muy abierta.
En la Bodeguita del medio, la reproducción perfecta de la original en La Habana, celebramos el cumpleaños de Marcela. Aquí conozco también a Fernanda, madre joven y abandonada a sí mismo, con una sonrisa que me hace pensar más a la locura que a la inconciencia. Pero tira para adelante en condiciones inconcebibles en Italia. O quizás solamente a Milano. Impresionante.



Por lo tanto con Adriana y Marcela vamos a Villa Gessel y Cariló. Mientras Villa Gessel es una típica ciudad organizada para el divertimento de verano, Cariló es un lugar de sueño.



En un bosque, entre caminos de arena se pueden distinguir chalets deliciosos, de distintos estilos y dimensión. En el centro, están restaurantes y tiendas carísimos y de nivel exclusivo. Pero rodeados de una atmósfera mágica, dada por el bosque que es prácticamente el de la bella durmiente. Cariló tiene buena onda. Cariló tiene buen gusto y dá alegría. Cariló es una ciudad de fábula. Imperdible.



Otro regalo de la vida estuvo llevar a toda mi familia a la representación de los De la Guarda, el grupo nacido de una costilla de La Fura dels Baus.
Est Est Est. (esto lo entienden pocos, no pasa nada…).
Locura, emociones, colores, música y divertimento. Y los ojos hipnotizados de tres niños preciosos. Que ya estoy extrañando.



No quiero hacer frente a la Patagonia sin volar en parapente.
Una tarde, volviendo desde la playa donde he llevado Adolfo, 75 años a su primera experiencia no nudista, sino como voyeur aceptado, pasando por Los Acantilandos veo un grupo de parapentistas que está aprovechando del vuelo en dinámica permitida por una amable brisa del mar. Finalmente conozco a Marcelo, maestro y gran loco de circo. Con Él vuelo y práctico el despegue a la francésa, que había intentado solamente en Lima.



Marcelo y Fanny son una pareja activa En todos los sentidos. Y son re copados y buenos anfitriones. Me coloco en su casa y no salgo más.
Pasan los días y me la paso comiendo, arreglo la Bambi en los detalles (en el choque los muebles del interior se desarmaron) y me la paso comiendo, hago práctica de vuelo y me la paso comiendo. Podría venderme como chancho real a una carnicería.



Marcelo me ayuda en todo: la Bambi es simpática, los parapentes entran fácilmente, y a la noche, con los amigos vamos a cenar al Timon, y a la Cantina, en Posadas y de 12 de Octubtre.
Al final descubro también Sobremonte, la vida nocturna Marplatense: un complejo con 3 restaurantes (el Coyote Ugly, mexicano, pues un sushi jap y un parrillero tradicional) y 5 discotecas. Muchas barras, maquinas para conectarse a Internet, piscinas, e incluso los baños con espejos que permiten para mirar a la otra parte.
No es mi estilo. Pero aquí saben como divertirse, ni hablar.



Emiko Yamamoto, tiene un curso de yoga en la playa. Observarla es una belleza.
Armónica en lo físico y en los movimientos y delicada en las palabras y en la mirada.
A través de ella conozco a Rolando Hanglin, su pareja. Rolando es un personaje que va a lo grande y conduce varios programas radiofonicos . No es mi hombre ideal, pero Él también no está nada mal. Parece meno machista de la mayoria de los Argentinos, pero tal vez me equivoco.
Me hace notar que mucha gente vive feliz aunque nunca halla ido a Ushuaia. Agudo.



Me invita al teatro para asistir a su monologo Sexo en default. Re copado. Me recuerda Raw de Eddie Murphy. Menos ordinario y más fino. También la chica que le hace la pata, Florencia Ibañez es una grande actriz. Si sobrevivo al desolado desierto patagónico, voy a encontrarlos en Buenos Aires.



Compré una bicicleta. De hecho, cambié mi silla de parapente, muy pequeña para mí, compré otra y la mountain bike de Marcelo: hermosa, sólida, con cubiertas anchas y dos frenos de disco.
No es la más ligera del mundo sino que servirá para reforzar los cuadriceps que ahora se parece los de Miss Italia que no se afeita desde la primera menstruación.
El cuadro era color naranja. Lo quiero negro mate. Desmontaje: 1 pesos. Arenado: 6 pesos. Pintura sinterizado epoxy: 18 pesos. Total, 25 pesos: menos de 8€. Tiempo total: 1 día.
Modifico y personalizo la nueva silla y la vela tanto que ahora me parece haber siempre volado. Despego en todos los lugares, aun en los no permitidos, de Mar del Plata.



Marcelo me indica a quien ir a ver, en Ushuaia y en El Calafate, para volar en parapente en el canal de Beagle y sobre el hielo eterno del Perito Moreno.



Decido salir, parece todo en orden. No es así. A los 200 km, en Claromecó, preciosa playita frecuentada por pescadores, me doy cuenta que la Bambi está sufriendo. La barra bajo el tablero se ha quebrado así como el perno del amortiguador izquierdo delantero. Descubriré que en Quilmes me han puesto un modelo más largo.



Una camioneta Iveco que recién volvió desde el Sur, lleva el parabrisa roto por unas piedras caídas durante una granizada. Yo llevo también paneles solares sobre el techo. Necesito armar la Bambi.
Vuelvo a Mar del Plata. Significa quedarse dos semanas más. La profesionalidad no tiene apuro. Y tampoco yo tengo ganas de enfrentar solo el tramo El Calafate - Bariloche. Así festejando mi primer año fuera de Italia, me pongo de acuerdo con Marcelo para realizar un arreglo extenso de la Bambi y un encuentro en el Sur, para volar y recorrer un tramo juntos.



Todos los días trabajamos en la Bambi y volamos. Mientras tanto, logro tener mi primer trabajo (pagado, después haber dibujado un sitio web: grupoactiva.com.ar y traducido el sitio de Marcelo: parapentetripfly.com.ar . Juan José, el responsable de la playa, necesita fotografías aéreas para postales y unas cartográfícas.
Con el paramotor (Marcelo sabe hacer de todo: Habla francés e italiano mejor que yo y con el paramotor sacó las fotos del parador Waikiki y la Serenita, en la Sierra de los Padres. Ha vivido en Suiza, y sabe como trabajar. Y yo sé como hacerlo trabajar). Para Juan es un precio de amigo. Pero la satisfacción es grande.



Ya estoy listo para salir. La moral es alta, incluso si me esperan 7000 km de frío, praderas y glaciares, lagos y cordillera andina, antes ver de nuevo algo que se parece a la civilización.
Será el momento central de mi recorrido.
Ahora bajo hacía las bellezas del Sur. Desearía no estar solo, ahora. Desearía a ella a mi lado. Para compartir el viaje. Para compartir la belleza. Pero ella no está.
Enciendo el estereo. Jovanotti viene conmigo.